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martes, 4 de diciembre de 2012

Odiosas comparaciones

En la historia del arte y la arquitectura asistimos a numerosos casos en los que dos corrientes o dos pensamientos chocan y se genera un debate, una comparación odiosa en la que generalmente nadie tiene la razón y normalmente siempre sale victorioso el mismo, el que está con la mayoría. Uno de los casos más claros es el de San Juan de Letrán, interior construido por Borromini y fachada adjudicada a Alessandro Galilei (discipulo de Bernini), quedando así retratada una iglesia con dos estilos contrapuestos y enfrentados.

Quizás los arquitectos o estudiantes de arquitectura en muchas ocasiones pequemos de nuestros egos y pensemos que aquello que nosotros construimos o pensamos construir es lo bueno y que es la única solución posible. En ocasiones podemos llegar a creernos que el espacio que nosotros construimos es nuestro y nos olvidamos de aquello que estaba antes que nosotros. En ocasiones viene bien hacer autocrítica para darnos cuenta que no estamos solos en el mundo y quizas aquello que estamos haciendo puede repercutir en otros.

Fotografía galardonada con el Premio Pulitzer 1994
Durante una clase de Monografias de Teoría y Critica I en la escuela de arquitectura de la UNAV, y tratando sobre este tema de Bernini y Borromini, comence a pensar sobre comparaciones en el mundo actual y me vino a la cabeza una fotografia, la premiada con el Pulitzer de Fotografía en el año 1994.

Tomada por el fotógrafo sudafricano Kevin Carter en 1993, fue publicada por el New York Times en el mismo año creando una gran controversia en todo el mundo y terminando con el sonado suicidio del fotografo.  


La instantánea establece una odiosa comparación, dos especies distintas, una amenazante sobre la otra. Dos planos diferentes en un mismo encuadre que retrataban la cruda realidad de lo que en aquel tiempo estaba ocurriendo en Sudán. ¿A qué especie salvar?






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