El Rapto de Proserpina es una escultura de gran complejidad formal. Esculpida en mármol blanco por Bernini, esta escultura es una obra de juventud que destaca por su gran virtuosismo. Bernini consigue que el mármol uno de los materiales más duros y pesados se transforme en blando. Cuando esta escultura se observa in situ, quedamos maravillados de esta perfección técnica, sin embargo cuando se toma una fotografía de la misma, ¿qué es lo que le diferencia de una fotografía de una persona humana?
¿En que momento la escultura deja de serlo para pasar a ser una situación real? O mas fácil ¿Qué es lo que marca que una fotografía es una imagen real y no una escultura? La fotografía tiene la capacidad de transformar lo humano en escultórico y lo escultórico en humano.
Una foto en realidad no tiene porque desvelar si lo tomado es real o escultórico, al fin y al cabo una foto es una foto y quiere mostrar un detalle tomado en un determinado momento y este se muestra de igual manera. Es la voluntad del artista la que marca la necesidad de mostrar si es una escultura o no lo es.
Desde el preciso instante en que el diafragma de la cámara se cierra y toma la instantánea, la imagen que ha tomado pasa a pertenecer a otra realidad en la que el tiempo no pasa, la fotografía es fruto de un instante que permanecerá para siempre.


No hay comentarios:
Publicar un comentario